martes, 5 de mayo de 2015

Un micro-mundo




Atended pequeñas, voy a contaros una breve historia:

Había una vez un micromundo donde estabais todas vosotras. Vuestro hábitat estaba decorado con colores naranjas, y toda una amplia gama de azules, desde el azul del mar, pasando por el azul del cielo, hasta un azul cristalino, incluso un intenso azul metalizado. Todo era muy cómodo allí. No os faltaba de nada, teníais vuestro mundo, vuestra morada.

Todas estabais gobernadas por el mismo "ser" pero a pesar de no ser del todo pletóricas,  erais de lo más felices. Cada dos por tres trabajabais en aquello que tanto os gustaba, disfrutabais como enanas. Y esto sucedía con mucha frecuencia, vosotras lo llamabais "la fiesta de la imaginación y la creatividad". Por supuesto que había sabias que os enseñaban este increíble oficio, y que, muy a menudo, os reunían para contar aventuras pasadas.

Aquel día, una de vosotras empezó a contar una historia:

Hace tiempo, estando trabajando en las actividades diarias, recibimos la orden de crear algo, reciclando un objeto que no conocíamos. Enseguida echamos mano de los archivos pues iba a ser regalado y esto complicaba más las cosas, pero nosotras, es con esta con la que más a gusto trabajamos, digamos que de esto nosotras nos alimentamos, supimos en seguida que es lo que haríamos.

El objeto era pequeño, tenía un lado liso y otro ondulado, era como un arco pero relleno.

La más sabía de todas nosotras, Neuromante, dijo ― ¡lo tengo!— Todas corrimos a su lado a que nos contase cual había sido su idea. Atentamente la escuchamos, poco tardamos en ver la sencillez, pero lo maravilloso que quedaría. Así, entre grandes aplausos, gritos, silbidos y alabanzas, nos pusimos manos a la obra.

No recuerdo el tiempo que nos llevó, pero sabíamos que poco tardaría en venirnos aquel baño tan placentero. De pronto, por todos los recovecos comenzó a penetrar aquel intenso y arrebatador olor, todas nos miramos. A aquel olor lo habíamos llamado satisfacción.

Entre trabajo y trabajo, esperábamos el siguiente olor, más maravilloso aun que el anterior. Entró primero, un olor extraño, que Neuromante había llamado "nervios", y después llegó.

¡Qué increíble resultaba ese olor! ¡Qué maravilla! Todo estaba impregnado. Ahora todas bailábamos de alegría. Estábamos recargadas para el siguiente reto.

Y así mis pequeñas florecillas, acaba esta bonita historia.

Todas os mirabais asombradas por lo sucedido, muchas de vosotras erais jóvenes, y llevabais poco tiempo, aún no habíais disfrutado de estas gratas sensaciones.

Espero mis pequeñas luces que hayáis disfrutado y deseado sentir aquello que vuestras semejantes sintieron. Porque la vida es eso, pequeñas sensaciones que nos elevan.

1 comentario:

  1. Es como la metáfora y la verdad en Nietzsche...el instante en que emerge la metáfora es lo que cuenta...el arte y todo lo demás... Me gustó el texto...

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