martes, 3 de febrero de 2015

En busca de una obsesión


Curie iba andando por el centro de su ciudad. Sola, callada, abstraída y ausente.
Miraba a cada chico que pasaba, a cada hombre que veía. Miraba y miraba, pero no encontraba.

Desde muy niña sabía que su alma gemela estaría en algún lugar, ella desde niña le mandaba mensajes telepáticos. Siempre tuvo la esperanza de que lo encontraría, que la escucharía, que la pensaría. Y algún día él daría con ella.

Desde que tiene uso de razón recuerda estar en constante búsqueda.
Tiene montones y montones de papeles, con frases, nombres, citas, anotaciones: “Chico de la frutería, pega: tiene novia.
Marcos, no me gusta su personalidad. Demasiado infantil.
Chico de la calle Fuencarral, demasiado macarra
Chico del metro Antón Martín, demasiado pijo” y un tremendo y tedioso etc.
En su casa, había tal cantidad de papeles que se podría empapelar una casa de más de mil metros cuadros. Cubriendo paredes y techos.
Parecía que padecía alguna extraña enfermedad, pero ya la habían hecho muchas pruebas, y todas daban negativas. Curie era sana, pero tenía una obsesión.

Curie buscó y buscó y nunca paró.

Cada minuto de su libertad, buscaba, su cabeza era como un ordenador.
Su lista se reducía a tres sectores, “si”, “no”, “posible”. Listas interminables.

El paso del tiempo, lento y machacante para Curie, la hizo desarrollar la capacidad de con una mirada de no más de 3 segundos ella sabía en qué lista podría ponerlo, y desarrolló una memoria desbordante. Recordaba todos los datos que al finalizar el día, registraba todo en sus folios, sus pensamientos acerca de su búsqueda.

Pasaron los días, los meses, los años. Curie estaba mayor. Estaba sola.
Hasta su último aliento, Curie buscó.

Un 13 de diciembre Curie había muerto, sola pero tranquila. Nunca dejaría de buscar. Cada día aparecía junto a su tumba. Sabía que ahora que ella estaba allí, Él, la encontraría.

Así fue como una mañana de un mes de marzo, años más tarde, escuchó a alguien sobre su tumba decir: “Curie, perdóname, nací tarde. Te encontraré”.

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